domingo, 24 de agosto de 2014

De lo que jamás imaginamos...

Te escribo casi a media noche de un Domingo cualquiera, estoy casi segura que en estos momentos  estas organizando  tu corbata para ir a trabajar mañana,  yo ya organicé mi ropa aburrida, la alarma y mis sonrisas falsas para mostrar cuando entre a la oficina.  

Me siento cansada de la rutina y de escuchar tantos saludos hipócritas, quisiera dedicarme todo el día a escribir, a tomar fotografías  y a hacerte sonreír ¿pero a quién logro engañar?  Esa no fue la vida que me tocó vivir. ¿Sabes? A veces imagino que un Lunes cualquiera cuando menos lo espere abriré los ojos y toda mi habitación estará llena de fotografías la mayoría en tonos grises pero bien sabes que esas son las que logran estremecer el alma, también imagino que hay muchos papeles sueltos con miles de escritos en ellos, cientos de poemas, uno que otro guion y un par de canciones.  Imagino que despierto con una sonrisa en mi rostro porque  al lado de mi cama te encuentras tú  y no cariño, no fue necesario que alistaras tu corbata la noche anterior porque  te levantarías y te dedicarías todo el día a crear docenas de melodías; entonces amor mío, tú y yo somos un poco más felices... más felices de lo que jamás imaginamos. 


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