sábado, 3 de mayo de 2014

El beso mágico.

La noche en que Loretta y yo nos besamos por primera vez fue mágica, sus besos eran tiernos, delicados y extrañamente me hacían sentir tranquilo. Nos besamos exactamente a las 7, no había ninguna estrella pero las luces de los carros, el frío de  la ciudad  y sus manos sobre mi cuello fueron el mejor escenario. Ese beso fue para mí un trozo de eternidad,  fue como si el planeta se hubiera detenido y el único sonido que escuchaban nuestros oídos eran los latidos de mi corazón  a punto de infartar.
Pero la perfección de ese momento fue interrumpida por una sonrisa en su rostro después de haber dicho las palabras más frías y crueles que  he escuchado en toda mi vida…

“Ojalá te hubiera conocido antes”.

En ese instante por fin entendí que  las palabras hieren más que cualquier otra cosa.


Mi vida a través de su alma.  

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