miércoles, 15 de enero de 2014

El desorden más bonito.

Llegaste sin previo aviso y me encontraste con toda la vida desordenada, tenía todos los cajones de mis emociones revueltos, tenía el armario de sentimientos vacío con  algunos rastros del pasado, tenía mi vida de cabeza y mi corazón seguía tan herido como mis rodillas a la edad de 6 años y entonces te encontré de nuevo…
Después de un par años volví a ver tus hermosos ojos,  escuché tu voz, conocí tus miedos y tus sueños, tomé tu mano y tuve por fin  la valentía de decirte que me gustaste desde que me enteré de tu existencia. Y es verdad; tenía miedo, mucho miedo… esas ideas de “conocernos mejor” e “intentar algo bonito contigo” me parecían ridículas, y es que fui  muy  tonta al principio porque en el fondo sabía muy bien que terminaría enamorándome perdidamente de ti,  me enamoraría del sonido de tu risa, de tus miradas, de tus gestos,  de tus abrazos, de la forma en que dices “te quiero”, de tus dulces besos, de tus miedos, del coraje al enfrentar los tropezones, yo sabía perfectamente que iba a terminar enamorada  de cada pedacito de ti y  de tu alma de artista. Pero ahora dime ¿quién no se enamoraría de todo lo que eres?
Y fue así que no pusiste en orden todo sino lo desordenaste un poquito más. Pintaste con las acuarelas de tus ojos las puertas de aquel armario  olvidado y  aquí entre nosotros… <<cada día que pasa guardas nuevos sentimientos dentro de él>>,  decoraste cada cajón, te encargaste de borrar  todas las emociones de odio y rencor y las remplazaste por unas de ternura y amor. Tú no cogiste un frasco de pegamento y empezaste a unir todos los pedazos de mi alma, lo que hiciste fue colocar algunos pedacitos que tenías en tus bolsillos y empezar a unirlos con paciencia, besos y sonrisas. Sé que no es una tarea fácil pero no te has rendido y de corazón espero que jamás te canses de ello, de corazón espero que nunca te canses de mí…
Te decía que habías desordenado todo un poquito más porque sería una mentirosa si te dijera lo contrario. Hiciste que sintiera un coctel de emociones  al verte,  hiciste que una centena de mariposas de alas de colores encontraran refugio en mi estómago, hiciste que cada estrella del cielo brillara más, que las hojas de los arboles fueran más verdes, que las nubes se tornaran más blancas, que el cielo  se viera más bonito, que los rayos del sol y las gotas de lluvia formaran no uno sino varios arco iris en una tarde. Haces de mi vida  una mezcla de veranos, de inviernos, de primaveras y de otoños, haces de mi vida lugares, poemas, canciones, obras de arte, melodías, bonitas tristezas y felicidad verdadera. Porque mi vida ya no es un cuaderno cuadriculado y gris y todo es gracias a ti… pero tengo miedo, mucho miedo que te vayas y todo vuelva a ser la luz monocromática de antes, tengo miedo a que la tormenta regrese a mis ojos y ya no vuelva a ver lo bonito que es vivir, temo perderte y que aquellos demonios que todos llevamos dentro hagan de las suyas y  hagan pedazos todo de nuevo.
Cada día busco la manera para que te quedes a mi lado, para que sientas por lo menos una pequeña parte de  felicidad que yo siento cuando  estamos juntos y no sé si algún día  se me agotarán las ideas y quedaré sin estrategias para que no decidas volar lejos de mí,  aunque  tienes que saber que si eso te hace feliz yo misma te haré unas bonitas alas para que conozcas todos los cielos y te vayas lejos… pero si decides irte, por favor llévate cada sonrisa, cada suspiro, cada locura, cada beso y cada momento inolvidable porque estoy segura que si me quedo con todo eso,  las lágrimas nunca dejarían de caer de mis ojos.
  Podría seguir escribiendo y componer miles de canciones para ti pero ni con todas las poesías del  universo llegarías a entender todo el amor que siento, todos los sentimientos que tengo hacía a ti, ni coleccionando todas las piedras preciosas podría asemejar lo hermosa que es tu sonrisa, porque todo lo que se trata de ti es especial, es diferente y  único pero no ese “especial, diferente y único” que todos dicen ser, tú en realidad lo eres, lo eres y jamás mi corazón y yo nos cansaremos de decírtelo.
Te agradezco infinitamente por  cada cosa que haces, por sonreír, por aprender a quererme y dejar que te quieras de esta tonta, por ser como eres, por tomar mi mano y no soltarme, por enseñarme, por hacerme feliz, por existir… Gracias por hacer de mi vida el desorden más increíble y el más bonito. 

Solo espero que tú y yo estemos por lo menos unas dos o tres eternidades juntos.

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