Llegaste sin previo aviso y me encontraste con toda la
vida desordenada, tenía todos los cajones de mis emociones revueltos, tenía el
armario de sentimientos vacío con
algunos rastros del pasado, tenía mi vida de cabeza y mi corazón seguía
tan herido como mis rodillas a la edad de 6 años y entonces te encontré de
nuevo…
Después de un par años volví a ver tus hermosos ojos, escuché tu voz, conocí tus miedos y tus
sueños, tomé tu mano y tuve por fin la
valentía de decirte que me gustaste desde que me enteré de tu existencia. Y es
verdad; tenía miedo, mucho miedo… esas ideas de “conocernos mejor” e “intentar
algo bonito contigo” me parecían ridículas, y es que fui muy
tonta al principio porque en el fondo sabía muy bien que terminaría
enamorándome perdidamente de ti, me
enamoraría del sonido de tu risa, de tus miradas, de tus gestos, de tus abrazos, de la forma en que dices “te
quiero”, de tus dulces besos, de tus miedos, del coraje al enfrentar los
tropezones, yo sabía perfectamente que iba a terminar enamorada de cada pedacito de ti y de tu alma de artista. Pero ahora dime ¿quién
no se enamoraría de todo lo que eres?
Y fue así que no pusiste en orden todo sino lo
desordenaste un poquito más. Pintaste con las acuarelas de tus ojos las puertas
de aquel armario olvidado y aquí entre nosotros… <<cada día que pasa
guardas nuevos sentimientos dentro de él>>, decoraste cada cajón, te encargaste de
borrar todas las emociones de odio y
rencor y las remplazaste por unas de ternura y amor. Tú no cogiste un frasco de
pegamento y empezaste a unir todos los pedazos de mi alma, lo que hiciste fue
colocar algunos pedacitos que tenías en tus bolsillos y empezar a unirlos con
paciencia, besos y sonrisas. Sé que no es una tarea fácil pero no te has
rendido y de corazón espero que jamás te canses de ello, de corazón espero que
nunca te canses de mí…
Te decía que habías desordenado todo un poquito más porque
sería una mentirosa si te dijera lo contrario. Hiciste que sintiera un coctel
de emociones al verte, hiciste que una centena de mariposas de alas
de colores encontraran refugio en mi estómago, hiciste que cada estrella del
cielo brillara más, que las hojas de los arboles fueran más verdes, que las
nubes se tornaran más blancas, que el cielo
se viera más bonito, que los rayos del sol y las gotas de lluvia
formaran no uno sino varios arco iris en una tarde. Haces de mi vida una mezcla de veranos, de inviernos, de
primaveras y de otoños, haces de mi vida lugares, poemas, canciones, obras de
arte, melodías, bonitas tristezas y felicidad verdadera. Porque mi vida ya no
es un cuaderno cuadriculado y gris y todo es gracias a ti… pero tengo miedo,
mucho miedo que te vayas y todo vuelva a ser la luz monocromática de antes,
tengo miedo a que la tormenta regrese a mis ojos y ya no vuelva a ver lo bonito
que es vivir, temo perderte y que aquellos demonios que todos llevamos dentro
hagan de las suyas y hagan pedazos todo
de nuevo.
Cada día busco la manera para que te quedes a mi lado,
para que sientas por lo menos una pequeña parte de felicidad que yo siento cuando estamos juntos y no sé si algún día se me agotarán las ideas y quedaré sin
estrategias para que no decidas volar lejos de mí, aunque tienes que saber que si eso te hace feliz yo
misma te haré unas bonitas alas para que conozcas todos los cielos y te vayas
lejos… pero si decides irte, por favor llévate cada sonrisa, cada suspiro, cada
locura, cada beso y cada momento inolvidable porque estoy segura que si me
quedo con todo eso, las lágrimas nunca
dejarían de caer de mis ojos.
Podría seguir
escribiendo y componer miles de canciones para ti pero ni con todas las poesías
del universo llegarías a entender todo
el amor que siento, todos los sentimientos que tengo hacía a ti, ni
coleccionando todas las piedras preciosas podría asemejar lo hermosa que es tu
sonrisa, porque todo lo que se trata de ti es especial, es diferente y único pero no ese “especial, diferente y
único” que todos dicen ser, tú en realidad lo eres, lo eres y jamás mi corazón
y yo nos cansaremos de decírtelo.
Te agradezco infinitamente por cada cosa que haces, por sonreír, por
aprender a quererme y dejar que te quieras de esta tonta, por ser como eres,
por tomar mi mano y no soltarme, por enseñarme, por hacerme feliz, por existir…
Gracias por hacer de mi vida el desorden más increíble y el más bonito.
Solo espero que tú y yo estemos por lo menos unas dos
o tres eternidades juntos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario