Yo te amé en días grises, en días azules, en noches blancas y madrugadas
plateadas.
Yo te quise los Lunes, los Martes, los Miércoles, los
Jueves, los Viernes, los Sábados y los Domingos.
Yo perdoné tus errores, tus dudas, tus mentiras y tus malas intenciones.
Yo conocí tus historias, tus ideas, tus escritos, tus libros
favoritos, tu terquedad. Te conocí enamorado y estuve en aquel proceso no muy
complicado cuando se extingue un amor…
cuando se extinguió tu amor.
Yo canté nuestras canciones
y escribí algunas otras.
Yo te guardé en mi alma y te obsequié mi corazón.
Yo besé tus labios y mordí tus mejillas.
Yo escribí tu nombre adornado
en corazones en las últimas páginas de mis cuadernos.
Yo te dediqué poemas y fuiste inspiración de poesías.
Yo te soñé en las noches y te pensé cada día.
Yo te llamé tantas veces y te busqué tantas otras.
Yo te abracé bajo la
luna y bajo la lluvia.
Yo te hice sonreír en alguna madrugada.
Yo perseguí tu sombra cuando te marchaste.
Yo lloré cada noche los 2 primeros meses cuando me dejaste.
Yo te esperé por 8 meses creyendo que alguna mañana o alguna
noche vendrías a buscarme.
Yo logré dejarte ir y logré entender que las alas que te había hecho
eran demasiado cortas para tu libertad.
Yo aprendí a decir adiós gracias a ti.
Yo comprendí que los “te amaré por siempre” tienen fecha de
caducidad.
Yo hoy te recuerdo y solo sonrío porque después de ti pude volver a empezar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario