martes, 23 de julio de 2013

Un trozo de vida.

Estuve mucho tiempo ausente es decir, estaba presente pero en realidad me hallaba en otro lugar. Los últimos meses han sido tan… tristes y solitarios, los problemas invadieron mi vida y las noches eran ese preciso momento para llorar hasta deshidratarme.
Habría dado todo para que por lo menos una sola persona se hubiera acercado a mí, me hubiera abrazado y prometido que todo iba a estar bien, habría dado mi alma por escuchar un “No te preocupes, estoy contigo”, hubiera obsequiado mi vida entera por  no haberme sentido tan sola, tan enferma, tan rota… Pero no fue así, jamás recibí un mensaje de “mejórate” ese Miércoles y Jueves que estuve en el hospital, jamás alguien preguntó porque siempre tenía los ojos hinchados y estaba tan pálida, en estos terribles meses no escuché un te quiero o un te extraño. Me sentía tan perdida y cada mañana me preguntaba ¿dónde están esas personas que prometieron estar siempre conmigo? pregunta que ahí mismo respondía… “Están siendo felices”.
Tanto tiempo en exámenes, depresiones, llorando océanos y deseando morir. Tanto tiempo sola que ahora la idea de estar con alguien me parece aterradora. Las nubes grises siguen en mi cielo y no sé si algún día desaparezcan pero ahora ya no temo a las tormentas ni a la más terrible oscuridad. Me gusta bailar bajo la lluvia, la soledad, los días grises y fríos, me gusta no necesitar a nadie y estoy agradecida por haberme dado cuenta que un “Te amo” lo dice cualquiera pero los héroes dicen “Contigo hasta el fin de los tiempos” y es por ello que todos mis héroes solo se encuentran en  cómics.

En unos días será mi cumpleaños número 19 y empezaré todo de nuevo, no más fantasmas del pasado y no más miedos, ya tuve demasiado. Es tiempo de  que regresen los buenos vientos.


  “Sigo mal y seguiré peor, pero voy aprendiendo a estar sola y eso ya es una ventaja y un pequeño triunfo.”

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