Estuve
mucho tiempo ausente es decir, estaba presente pero en realidad me hallaba en
otro lugar. Los últimos meses han sido tan… tristes y solitarios, los problemas
invadieron mi vida y las noches eran ese preciso momento para llorar hasta
deshidratarme.
Habría dado
todo para que por lo menos una sola persona se hubiera acercado a mí, me
hubiera abrazado y prometido que todo iba a estar bien, habría dado mi alma por
escuchar un “No te preocupes, estoy contigo”, hubiera obsequiado mi vida entera
por no haberme sentido tan sola, tan
enferma, tan rota… Pero no fue así, jamás recibí un mensaje de “mejórate” ese Miércoles
y Jueves que estuve en el hospital, jamás alguien preguntó porque siempre tenía
los ojos hinchados y estaba tan pálida, en estos terribles meses no escuché un
te quiero o un te extraño. Me sentía tan perdida y cada mañana me preguntaba ¿dónde
están esas personas que prometieron estar siempre conmigo? pregunta que ahí
mismo respondía… “Están siendo felices”.
Tanto
tiempo en exámenes, depresiones, llorando océanos y deseando morir. Tanto
tiempo sola que ahora la idea de estar con alguien me parece aterradora. Las
nubes grises siguen en mi cielo y no sé si algún día desaparezcan pero ahora ya no
temo a las tormentas ni a la más terrible oscuridad. Me gusta bailar bajo la
lluvia, la soledad, los días grises y fríos, me gusta no necesitar a nadie y
estoy agradecida por haberme dado cuenta que un “Te amo” lo dice cualquiera pero
los héroes dicen “Contigo hasta el fin de los tiempos” y es por ello que todos
mis héroes solo se encuentran en cómics.
En unos días
será mi cumpleaños número 19 y empezaré todo de nuevo, no más fantasmas del
pasado y no más miedos, ya tuve demasiado. Es tiempo de que regresen los buenos vientos.
“Sigo mal y seguiré peor, pero voy
aprendiendo a estar sola y eso ya es una ventaja y un pequeño triunfo.”

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