Ámame mientras repito tu nombre, ámame después de cada beso,
ámame en las mañanas soleadas y en los días lluviosos, ámame cuando llore sin alguna
razón, cuando ría como tonta y grite de miedo, ámame sin maquillaje y al
natural, ámame en las noches solitarias, ámame cuando la tristeza invada tu
corazón, ámame cuando te escriba cartas, ámame cuando escuches alguna de nuestras canciones,
ámame al mirar la hora en tu reloj, ámame cuando el sol se apague, ámame
cuando el dinero esté hecho de cáscaras de naranja, ámame cuando encuentren la
cura del alzhéimer, ámame en Enero, Febrero, Marzo, Abril, Mayo, Junio, Julio,
Agosto, Septiembre, Octubre, Noviembre y Diciembre, ámame cuando no puedas
encontrarte, ámame cuando tengas pesadillas, ámame cuando vivas en Europa y yo viva en Australia, ámame cada vez que te levantes, ámame cuando te embriagues y
quieras olvidarte de mí, ámame cuando estés enfermo, ámame cuando hayan
inventado una máquina del tiempo, ámame cuando sean capaces de congelar el amor
y guardarlo en un frasco de vidrio, ámame cuando la música se extinga, ámame
cuando estés en Marte y yo en Saturno, ámame cuando estés besando a cada chica
que conoces en los bares, ámame cuando
la nieve sea de color rosa y las estrellas tengan forma de corazón, ámame
cuando las nubes sean de algodón y los árboles aprendan a bailar, ámame cuando
la vida se ponga difícil, ámame cuando no tengas a nadie que sea capaz de amarte, ámame en
silencio, en soledad, ámame en la distancia, cuando me haya ido para no volver…
pero sobre todo sigue amándome cuando no me recuerdes y me hayas olvidado.

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