Que amé más de la cuenta a alguien que ni sentía cariño por
mí, que perdone errores imperdonables, que deje que hicieran conmigo lo que se
les venía en gana, que fui el tapete de tantos
durante mucho tiempo, que recibí burlas por no ser la típica estúpida con mente
vacía, que siempre era la última opción de todos, que lloraba escondida en los baños del
colegio y de la universidad, que me sentía la peor basura de este mundo, que permití que me hirieran una y otra vez, que acepté insultos y mentiras porque según ellos
yo no valía la pena, que desperdicié mi tiempo en amistades vanas y
superficiales, porque me olvide de mí tratando de que otros me recordaran. Pero
ahora, ahora después de tantos fallos y caídas puedo decir con tranquilidad y
con una bonita sonrisa en mi rostro, perdonaran ustedes mi expresión demasiado
vulgar, pero hoy después de tanto soy capaz de decir que todos esos que han
sido unos hijos de puta conmigo hoy me importan una grandísima mierda.

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