Desde la
última carta que recibí del loco Pablo, no he dejado de pensar en esas letras.
¿Y si él tiene razón y allá afuera hay alguien que pueda amar? ¿Y si allá
afuera existe un hombre que pueda llegar a amarme en realidad? Y es que es tan
difícil estar conmigo que esas ideas se me hacen imposibles de creer y ni
mencionar eso de amar a alguien con toda
mi alma. Los hombres de ahora solo me vacían, solo son una copia de otra copia
y eso a mí me enferma, quizá lo que necesite es un hombre de 1940, un viajero en
el tiempo que me haga sentir que pertenezco a algo, porque claramente en esta
época hay muy pocos que valgan la pena amar con toda el alma, porque casi nadie
se merece que lo ame como yo amo, ese nadie que todavía no encuentro, ese nadie
que por supuesto tiene que amarme como ahora los hombres ya no aman.
Me rehúso a
estar con cualquiera, a estar con una de esas tantas mentes vacías que ahora
invaden este mundo, me rehúso a estar con alguien que se parezca a todos, que
no me haga sentir especial y es que al fin y al cabo yo no pido tanto o tal vez
si para este tiempo.
Yo no pido
un protagonista de mis libros o un superhéroe de mis historietas favoritas, sé
que eso no es posible… pero, yo quiero a
un ser con una extrañeza y un misterio
que me vuelva loca, un hombre que prefiera quedarse en casa o ir a caminar solo a que salir a “conocer
gente”, alguien un poco misántropo y que ame la buena música, uno que no sea de
esos de irse a embriagar con sus supuestos amigos y amigas, un hombre que ame
la soledad tanto como yo pero no más que mi compañía, alguien que no se moleste
al encontrar toda su maleta llena de cartas y papelitos hechos con mi letra,
alguien para reír toda la tarde, uno que disfrute leer, alguien inteligente,
uno de esos que lo tachan de “Nerd”, que me bese despacio y me cuide bonito. Un
hombre que mande al carajo a todo y todos y que me haga querer hacerlo yo
también, bueno si es que se puede más.
No sé si
algún día lo encontraré, si una bonita mañana o una fría noche encuentre a ese
ser único que se merezca que lo ame como antiguamente las buenas personas lo
hacían, sin embargo ¿qué importa si no lo encuentro? Mi soledad y yo estamos
bien porque mira las estrellas, aunque nadie las mira… ellas siguen brillando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario