viernes, 7 de junio de 2013

Alguien.

Desde la última carta que recibí del loco Pablo, no he dejado de pensar en esas letras. ¿Y si él tiene razón y allá afuera hay alguien que pueda amar? ¿Y si allá afuera existe un hombre que pueda llegar a amarme en realidad? Y es que es tan difícil estar conmigo que esas ideas se me hacen imposibles de creer y ni mencionar eso de amar  a alguien con toda mi alma. Los hombres de ahora solo me vacían, solo son una copia de otra copia y eso a mí me enferma, quizá lo que necesite es un hombre de 1940, un viajero en el tiempo que me haga sentir que pertenezco a algo, porque claramente en esta época hay muy pocos que valgan la pena amar con toda el alma, porque casi nadie se merece que lo ame como yo amo, ese nadie que todavía no encuentro, ese nadie que por supuesto tiene que amarme como ahora los hombres ya no aman.
Me rehúso a estar con cualquiera, a estar con una de esas tantas mentes vacías que ahora invaden este mundo, me rehúso a estar con alguien que se parezca a todos, que no me haga sentir especial y es que al fin y al cabo yo no pido tanto o tal vez si para este tiempo.
Yo no pido un protagonista de mis libros o un superhéroe de mis historietas favoritas, sé que eso no es posible… pero, yo  quiero a un  ser con una extrañeza y un misterio que me vuelva loca, un hombre que prefiera quedarse en casa  o ir a caminar solo a que salir a “conocer gente”, alguien un poco misántropo y que ame la buena música, uno que no sea de esos de irse a embriagar con sus supuestos amigos y amigas, un hombre que ame la soledad tanto como yo pero no más que mi compañía, alguien que no se moleste al encontrar toda su maleta llena de cartas y papelitos hechos con mi letra, alguien para reír toda la tarde, uno que disfrute leer, alguien inteligente, uno de esos que lo tachan de “Nerd”, que me bese despacio y me cuide bonito. Un hombre que mande al carajo a todo y todos y que me haga querer hacerlo yo también, bueno si es que se puede más.

No sé si algún día lo encontraré, si una bonita mañana o una fría noche encuentre a ese ser único que se merezca que lo ame como antiguamente las buenas personas lo hacían, sin embargo ¿qué importa si no lo encuentro? Mi soledad y yo estamos bien porque mira las estrellas, aunque nadie las mira… ellas siguen brillando.


No hay comentarios:

Publicar un comentario