jueves, 6 de junio de 2013

No se desespere.

Pablo, pablito, plablín, no desesperes que la calma algún día llega. Intenta controlar todos tus malditos demonios, sé que te refugias en el humo de los cigarrillos, en la soledad y en las letras pero en ocasiones las dos primeras no son la mejor opción o al menos no para mí. Te escribo porque quiero excusarme, lo siento por no poder acompañarte a un café o a un trago pero es que últimamente las cosas por aquí no andan del todo bien, ir de hospital en hospital, el estrés, la depresión... en fin. Pero esta madrugada no he logrado dejar de pensar en tus angustias, ayer te noté tan desesperado y siento algo de miedo imaginar que te puedan encontrar con un disparo en el cráneo o intoxicado por  un cóctel de pastillas y Old John porque probablemente la culpa invadiría mis pensamientos y terminaría volviéndome más loca de lo que estoy ahora y no quiero eso,  mi demencia no puede agravarse más ¡No puede!
Pablín, yo sé como se siente querer desaparecer, evaporarse del universo y jamás volver. Yo he dicho miles de veces que no puedo más pero afortunada o más bien desafortunadamente sigo aquí y es que al tratar de tus 25 años es inevitable no acordarme del suicidio de Caicedo. 
"Caicedo es el eslabón perdido del boom. Y el enemigo número uno de Macondo. No sé hasta qué punto se suicidó o acaso fue asesinado por García Márquez y la cultura imperante en esos tiempos. Era mucho menos el rockero que los colombianos quieren, y más un intelectual. Un nerd súper atormentado. Tenía desequilibrios, angustia de vivir. No estaba cómodo en la vida. Tenía problemas con mantenerse de pie. Y tenía que escribir para sobrevivir. Se mató porque vio demasiado. Espero que tú no hagas la secuela de esta historia.
Aunque la mayoría de gente no crea que debajo de los escombros, telarañas y frustraciones de mi interior se encuentra un corazón que parece más bien un carbón frío y hecho pedazos. Las personas con tantas angustias, los solitarios, los locos, "los marginados" hacen que ese carbón sienta algo de amargura y melancolía porque me recuerdan a mí, porque sé lo que es no tener a nadie y que a todos  les un importe un carajo como te estás sintiendo y no entiendo porque 18 años no es la edad para quererse morir.Te decía Pablo que no soporto que los dementes se echen a morir, que se eche a morir el resto de sociedad superficial pero ustedes no, usted no Plabín de los mil demonios, usted no porque ha sido el único ser en la tierra que ha escrito sobre mí, que se ha puesto a leer mis escritos si algún sentido y sería una lástima que la única persona que me ha hecho protagonista en alguna de sus letras se queme en el infierno.
No se desespere Pablo, que todo pasa. Guarde esa inútil esperanza porque yo así sobrevivo cada día.

Margarita.


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