sábado, 1 de junio de 2013

¡Existió!

Ayer me preguntaron por ti, por tu vida, por el trabajo de tu padre y la salud de tu mamá.No supe que responder, solo dije un “Bien, supongo” y no sé pero recordé todo, recordé  tus pequeñas pecas en la espalda, tu risa contagiosa, tus ojos a los rayos del sol y a la luz de la luna, tus bonitas  manos, tus graciosos pies, tus labios mordibles, tu cabello con vida propia, tus gestos de enojo y tristeza, tu lengua de fresa, tu letra, tus lunares en el cuello, tus pupilas dilatadas, tu tímida voz, la forma en que me mirabas después de cada beso, tus lágrimas, tus celos, tus sonrisas ¡Tu sonrisa! Pero que amuleto de buena suerte era tu sonrisa, tus delicadas orejas , tu pequeño ombligo, tu  respiración, tus latidos, tu forma de escribir, tu eterno orgullo que jamás pude contra él, tus promesas que ahora son solo palabras olvidadas, tus detalles que en aquellos días me hicieron la mujer más feliz de todo el universo, tus mensajes a media noche, las llamadas que nunca contesté por miedo a los regaños de mi padre, tus abrazos en el bus, los juegos de niños de tres años en el pasto, las gripes que nos causó  caminar bajo la lluvia por tanto tiempo, tu intento de risa al escuchar mis absurdos y tontos chistes, tus “Te amo”… todo, recordé todo… y sonreí, sonreí porque pese que todo terminó miles de eternidades antes que se suponía lo nuestro tendría que durar, me hiciste descubrir que puedo amar… amar con cada célula y cada parte de mi destrozada alma. Porque puede que ahora te esté yendo mejor que cuando estabas a mi lado, que  ahora seas feliz con alguien más y suspires por ella como jamás lo hiciste conmigo, puede que ya ni recuerdes mi segundo nombre, mi color favorito y mis manías, pero está bien porque en aquel momento recordaste todo aquello y más, está bien porque me hiciste parte de tu vida, porque por unos meses hiciste a una triste señorita muy feliz... más feliz de lo que los libros dicen que se puede ser.

Pero si piensas que te extraño, no... no te extraño. Yo extraño esa maravillosa época donde sentía que era capaz de volar sin necesidad de alas, yo extraño esas sonrisas inesperadas al saber que faltaba poco para verlo, no… no te extraño, extraño al hombre que alguna vez fuiste, al hombre con esa increíble extrañeza que me hacía temblar las rodillas, extraño a ese ser maravilloso que estuvo a mi lado y me hacía sentir hermosa. Ese hombre que tú ya no eres, ese que claramente ya no existe… solo quedan sus cenizas, cenizas que están en forma de recuerdos y yo las tengo en la urna de mi memoria. Porque en esta época hubo un hombre que fue perfecto para mí … porque aunque casi nadie lo llegó a conocer y muchas no me creen al escuchar aquella historia donde me enamoré del hombre más estupendo, tengo la certeza de que si...
¡Existió!



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