Hoy decidí sentir la lluvia, llegué empapada a estudiar pero
no me importó en absoluto, me gusta caminar bajo la lluvia y analizar el comportamiento de las personas; muero de risa con esas mujeres que
hacen todo para proteger su cabello que a decir verdad son la mayoría.. unas se
ponen bufandas, libros y hasta chaquetas en la cabeza, los hombres en cambio
prenden cualquier cigarro y fuman hasta acabarse una caja entera de estos y que
me dicen de los que se encuentran manejando moto.. parecen pescadores con sus impermeables,
otros parecen sacados de películas de terror…pero en cambio los niños parecen
muy felices esquivando charcos e intentado probar las gotas de lluvia. Tengo
que admitir que envidio a aquellas parejas
que van tomadas de las manos y parecen realmente felices.. ella con el abrigo
de él y él con los pelitos de los brazos de punta pero con una enorme sonrisa
porque su enamorada no está sintiendo frío; digo que los envidio porque
seguramente sienten que hacen parte de algo en este caso uno al otro.. y si que es bonito sentirse querido y no tan
solos como creemos estarlo.
Al llegar a la universidad lo único que hice fue comprar un
latte en ese bonito café que tanto amo, es que es como si fuera un pedazo de octava maravilla del mundo, fue mi segundo
latte en el día.. creo que tengo una leve obsesión por el café y con las
personas con el alma rota, siento que tengo que hacer algo para arreglarlas
pero que al final no hago nada porque ni yo misma en casi 19 años he podido
arreglar la mía.
Seguí perdida en mi universo, leyendo aquel libro que me ha hecho
sentir tan.. tan… diferente o quizá no fue el libro, fue el sueño de hace unos
días o los gritos de mi mamá refiriéndose a lo inútil y buena para nada que soy
o el recuerdo de la vez que me enamoré perdidamente de un chico que tiempo
después me echo al olvido. Fueron y son tantas cosas a la vez, no me importó
que mi cabello se haya desordenado y mis crespos estaban imposibles de peinar y
fue ahí en medio del salón rodeada de tanta gente que me vacía cuando llegaron ideas a mi cabeza.. la idea de que ningún
hombre jamás se enamoraría de mí, la idea de que posiblemente nunca estudie lo
que de corazón me gustaría estudiar, la idea de que jamás podré ser la razón de alguien y la mejor
amiga de cualquiera, la idea de seguir siendo siempre “aquella tonta de sonrisa
fingida que se la pasa con sus audífonos o leyendo libros que a nadie le interesan”.
Creo que el mundo es demasiado grande cuando no tienes a
nadie a quien decirle a dónde vas a estar y la vida es como un laberinto de frustraciones
y en cada esquina te topas con una nueva decepción, decepciones que por más que
encuentres no eres capaz de acostumbrarte… y entonces después de tanto pensar
en la nada llegué a la estúpida conclusión que mi vida es una colección de
angustias, soledades y desvaríos o para ser más poética es como un cielo en una
noche demasiado fría y cada sueño es una estrella y digo que hay un gran número de
estrellas brillantes pero también hay muchas fugaces, azules rojas y otras, la gran mayoría muertas.

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