Tanta tristeza, tanta decepción y tanta amargura. No puedo
dejar de llorar, solo quisiera dormir para siempre, cerrar los ojos, respirar
por última vez y jamás volver a abrirlos. No entiendo, la vida me quedó igual
de grande como ese par de zapatos que están guardados en mi cajón.
Si alguien supiera las terribles ganas que tengo de
dispararme en la cabeza o hacer un coctel de pastillas y tomarlas, si alguien
supiera que me estoy desvaneciendo poco a poco y estoy a punto de mandar lo poco
que me queda al demonio quizá… pero ¿a
quién engaño? si alguien supiera seguramente tampoco le importaría.
No quiero, no quiero seguir viviendo ¡ESTOY HARTA! Harta de
esta vida que me tocó vivir, estoy hecha de escombros y piezas rotas. No tengo solución, ya no hay salidas para mí.
Yo lo único que necesito es morirme, ya sabes por eso que dijo Cobain… “Es
mejor quemarse que apagarse lentamente”.

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