¿Para qué morir, si puedo vivir en tus sueños todos los días? ¿Para qué desaparecer, si puedo estar presente en tu mente todas las mañanas? Uno siempre elige lo complejo, lo extraño, lo incomprensible. No somos capaces de tomar la decisión más certera rápidamente. Somos sometidos al sufrimiento por nuestra propia voluntad. Preferimos el dolor muchas veces antes que el amor, porque nos cuesta alcanzarlo... preferimos estar solos, porque tememos luchar por quien amamos... preferimos la soledad, para no tener que rendir cuentas. Fingimos ser fuertes, cuando en realidad no somos capaces de sostenernos ante una tormenta...

No hay comentarios:
Publicar un comentario