“Paso menos de un minuto
para darme cuenta de lo que sentía, estaba enamorada. Suponía saber cual era el
rumbo de mi historia. Intenté pararlo, pero ya era demasiado tarde, las
mariposas ya tocaban mi estómago. El insomnio arrumbaba mis noches, tú asaltabas
mis tardes. Al verte, era como si un niño estuviera huyendo de un payaso.
Claramente yo huía del amor, huía de ti, huía de mi misma, huía de todos. Nunca
me había gustado nadie, era difícil llamar mi atención. Cuando pasaste frente a
mí, fue como si hubieras tenido un reflector sobre ti. Te dije todo lo que
sentía por ti, solo una vez me derrumbaste. De ser indestructible me volví de
lo más susceptible. Me temblaba la voz, no podía mirarte fijamente, alteraste
todos mis sentidos, enfrente de ti yo no era nada, ni siquiera podía oír mis
latidos. Te soñaba, imaginaba como sujetabas mi mano y me decías te quiero. En
mis sueños me sentía la persona más afortunada, despertaba con una sonrisa
irreal, amarga, pero era lo único que tenía. Me sentí por ratos enferma,
simplemente no podía negar que te amaba. Nunca me imaginé que me enamoraría en
el fondo, y menos que lo nuestro terminaría tan rápido. Quisiera saber si aún
me quieres, nunca lo supe, quisiera que lo digas. Ahora te irás, algún día
llámame, para saber como estás…”

No hay comentarios:
Publicar un comentario