"A veces
desearía volver a nacer, para ser lo que los que amo quieren que sea; pero quédense
tranquilos, yo tampoco estoy conforme conmigo misma. Quisiera saber por qué la
vida tuvo que ser tan injusta conmigo, por qué siempre terminé perdiendo, por
qué Dios me abandonó, en qué fallé, qué hice mal. Soy nadie y la peor a la vez.
Me odio por ser tan imperfecta, por dejarme vencer, por cortarme y lastimarme.
ME ODIO PORQUE ES LO ÚNICO QUE SÉ HACER Y ME SALE BIEN.
Estoy
atrapada en un círculo vicioso. Mi vida se basa en despertar, llorar, sangrar,
gritar y volver a dormir. ¡Ah! y comer, siempre comer, a cualquier hora y en
cualquier lugar, la comida es la única compañía con la que desahogo mi dolor,
es mi aliada, mi escudo protector con el que me aíslo del mundo. El momento de
comer es un ritual privado en el que sólo somos ella y yo, que me acepta tal
cual soy y no me hace preguntas.
Siempre vi
otra realidad. No importaba si el sol brillaba, yo estaba tan ciega que no iba
a ver su luz. Me miraba en el espejo y creía estar viendo a un fantasma. Un
fantasma que no quería ser. Nunca estuve conforme con lo que era. No era normal.
Era diferente, pero no por eso me hacía especial. Siempre dando pasos tardíos,
siempre buscando un refugio, porque me lastimaba hasta el aire. Era demasiado
frágil. Sufría por todo, y por nada al mismo tiempo. Creía ser insuficiente. Insuficientemente
linda, exitosa, y buena. Era la más egoísta, la peor mierda del mundo. Quería morir
aun cuando no sabía lo que implicaba intentarlo. Era menos que cualquiera; aún
así, encabezaba la lista de los más inútiles."

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