miércoles, 7 de agosto de 2013

Segundos.

¿Por qué cuento las horas si son todas iguales, todas hechas de tu rostro increíble a pesar de saber que no hay nadie en mi habitación? Las horas de mi silencio, las horas de mi espera. ¿Cuánto falta para verte unos minutos? ¿Cuántos centenares de horas para hablarte unos minutos? Y ni siquiera esos minutos me aseguran nada. A veces, estás con otra gente, a veces mi enorme emoción no me deja mirarte y es como si no hubiera ido a verte...
 —Alejandra Pizarnik.


No hay comentarios:

Publicar un comentario