domingo, 28 de julio de 2013

Una esperanza.

"-Hace mucho que no sentía la vida- dijiste mientras respirabas hondo. -Contigo puedo sentir el aire, el sonido que hace el agua al caer de la fuente, puedo ver como vuelan las aves y encontrarle figura a las nubes. Contigo siento la vida, los árboles verdes, los silencios cómodos.- Yo sonreí entre dientes, después mencionaste -¿Siempre fuiste así? ¿Dónde estabas? ¿Por qué llegaste tarde? ¿Por qué no te vi?
 Y mi boca estallo en una carcajada… Millones de veces pase frente a tus ojos, millones de veces oíste mi voz, me respiraste mientras pasaba a tu lado. Se puede tener todo, te dije, se puede tener todo siempre y cuando luches por ello y tú… me dejaste como segunda opción, me dejaste ir. Y mi sonrisa se hizo aún más grande, esta vez yo había ganado, ganado un buen amigo y tú, tú habías perdido todo, una amiga, una compañera, una esperanza… a mi.”
— Las diferencias, hablando de los muertos. Mercedes Reyes Arteaga.



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