"A veces uno se cansa, se harta de tanta mansedumbre, de tumbarse en una cama, de tomarse un frasco de pastillas, de pensar en sogas, en puentes o en desahogos sentimentales, y de repente uno se levanta y dice coño y decide cambiar el orden del mundo, ponerle un nombre a la tristeza, etiquetarla, mandarla a la mierda, y seguir hacía delante, siempre adelante, como el que va en un tren o en un motoconcho, aunque el vacío siga en el lugar de siempre, aunque nada sea como antes, aunque el amanecer sea luminoso, aunque la tristeza jamás desaparezca. "
-Rosa Silveiro.

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