jueves, 11 de julio de 2013

Fracasando con intento de poemas.

Me dijo que aunque no tuviera alas sería capaz de volar.
Me escribió en un par de servilletas lo hermoso que me veía sonriendo.
Me invitó muchas veces a contar estrellas y a observar las nubes.
Me llamó un par de veces antes de dormir.
Y me escribió mil mensajes cuando estaba lejos.

Ella me hacía reír pero también llorar...
pero nunca entendió que mis lágrimas en verdad dolían.
Ella me hacía sonreír como nadie más lo ha hecho...
pero eso tampoco lo entendió o quizá fue que nunca se lo dije.

Me quiso de mil formas y me sentí afortunado.
Me besó de diez mil maneras y mi cielo ya no estaba nublado.
Le dije que era la propietaria de mis sueños...
y por ello cuando se fue nunca más volví a soñar.

Dibujó sonrisas en mi rostro cuando todos se habían ido.
Pintó todas mis lágrimas de amarillo.
Me enseñó a decir “Te amo".
Pero nunca aprendí a decirle “Adiós”.

Ahora solo queda decir que la extraño...
Extraño sus ojos y su mirada llena de ternura y amor.
Extraño su risa contagiosa y sus manos cálidas.
Extraño su voz y sus apodos cursis.
La extraño, pero extrañarla ya no sirve de nada.



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