miércoles, 3 de julio de 2013

A veces sueño cosas muy tontas.

 Ayer te visité mientras dormías, te veías adorable con tu pijama y  despeinado,  si tan solo supieras lo hermoso que te ves durmiendo y enojado y sonriendo y respirando y…
Te noté algo cansado y un poco descuidado, pensé en  todo lo que probablemente habías hecho durante el día. La rutina fue la siguiente:
“Eran las 8:00 a.m, una mañana bastante fría, seguías en la cama con una de tus medias en el suelo  y la otra todavía en tu pie derecho. De repente tu celular empieza a sonar, tú despiertas,  lo tomas y entonces una sonrisa se dibuja en tu rostro al leer un mensaje  “Buenos días mi pedacito de cielo, lamento si te desperté pero es que tú no te vas de mis pensamientos ni un solo momento. Cuento las horas para vernos y prepárate porque todos estos besos que  guardé mientras estabas lejos por fin se harán una realidad.” Te levantaste de un salto y entraste al baño  sonriendo estúpidamente y cantando Crazy  de Aerosmith. Te vestiste con tu pantalón favorito, tu camiseta de la suerte y como era de esperar no te peinaste… nunca te peinas y aun así sigues siendo hermoso.
Ayudaste a tu mami a hacer pancakes y a preparar café , desayunaron todos en medio de risas al escuchar el sueño de tu padre. Eran las 10:00 e informaste a todos que ibas a salir y regresarías más tarde.
Te dirigiste a una bonita floristería de la ciudad, compraste  un ramo de gerberas de distintos colores (si que era hermoso) caminaste con los audífonos puestos hasta que se hicieran las 12. Era hora para ver a la chica que te había enviado aquel mensaje en la mañana.
Quedamos de vernos a esa hora en el lugar donde siempre nos encontrábamos después de clase. Me viste llegar desde lejos y como en una escena de alguna película cursi corrimos a abrazarnos, nos besamos por un largo tiempo  y caminamos como los típicos tontos enamorados… todo era como en los viejos tiempos, algo increíble porque después de tantos meses sin vernos  nuestro amor estaba más fuerte que nun… ¡NO! ¿a quién engaño? nada de esto pasó. No existió ningún mensaje, ninguna escena de película cursi y mucho menos el beso perfecto. Si, es cierto compraste flores pero no para mí, caminaste con una chica pero no era yo, se besaron, se abrazaron y….”
No quise pensar nada más, en ese instante recordé que no tenía nada que hacer en tu habitación. Te besé la mejilla, se dibujó una sonrisa en mi rostro al verte por última vez y regresé a mi cuerpo.

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