Pensar que hace mucho tiempo estaba a tan solo un paso de ti, un pequeño paso para
tomar tu mano y tejer un par de alas juntos, un paso para derrotar nuestros
demonios y aniquilar esa terrible soledad que nos invadía cada vez que discutíamos.
No sé si recuerdas nuestras tontas peleas, nuestras eternas charlas y nuestros
besos después de una que otra lágrima. Tal vez solo es casualidad pero tengo
que admitir que en ese tiempo la vida era de muchos más colores, los árboles florecían
más deprisa, las nubes formaban figuras bonitas, las gotas de lluvia no dolían,
las estrellas brillaban de una manera especial, las personas sonreían más y yo
me sentía completa. En realidad me creí esa estupidez de un tú y yo por siempre,
creí esas tontas ideas de envejecer juntos, permanecer unidos hasta después de
tener canas y ver a nuestros nietos crecer ¡Sí! Nietos… se suponía que íbamos a
ser un par de ancianos descarriados, se suponía que íbamos a ser felices para
siempre, pero entonces comprendí que los
finales felices solo están en cuentos y es que... ¿en dónde más podrían estar?
¿Y ahora qué? Todas las promesas están rotas y enterradas en
un jardín olvidado y muerto, ahora estoy
a un millón de pasos de ti. Un millón de pasos que aunque quisiera ser valiente
e intentara recorrerlos en el paso número 999999 tú caminarías otro millón de pasos más.
Ahora camino sola y dar pasos es bastante difícil pero eso
no es algo que importe mucho. Solo espero que tus pasos no sean tan dolorosos como los
míos, camina siempre acompañado y si tus
pies te fallan no olvides que tienes un par de alas que tejí para ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario