“Recuerdo cuando dijiste que eras una de cientos. Yo sonreí y asenté, te daba la razón por tu sonrisa de cuando lo decías, porque me encantaba y porque te amaba hasta el ego. Ahora que camino solo, con la mirada perdida hacía la luna, haciéndome sentir más solo. El recuerdo me abraza, y te vuelvo a dar la razón, así no estés cerca. Te digo, que nunca te equivocaste, que siempre fuiste la primera, la única… La número uno de cientos.”

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