Recuerdo esa noche que estábamos contando estrellas, yo
inventaba constelaciones y hacía figuritas con las estrellas más pequeñas, tú
decías que todos en el mundo eran dueños de una estrella y que la mía era la
más brillante y la más hermosa… Recuerdo que mientras jugabas con los rizos de
mi cabello yo di un salto y te pedí que desearas algo señalándote la estrella fugaz
que pasaba en ese instante,tú sonreíste, me besaste tiernamente y dijiste “No tengo deseos, no necesito nada mientras tú estés conmigo”
te abracé por un largo rato y en tus brazos yo si pedí un deseo, le pedí a
esa estrella fugaz que estuviéramos siempre juntos…
Ahora que ha pasado el tiempo y lo más cercano que estoy de
ti es en aquella fotografía donde te beso la mejilla y tú te encuentras con los
ojos cerrados, puedo decir que eso de pedir deseos a estrellas fugaces es solo
otra tonta mentira más, algo que se inventan los adultos para engañar a los
niños… mentiras, mentiras y más mentiras ¡como las odio!
Sin embargo por mi “dualidad”
por llamarlo de una manera, tengo la posibilidad de que esa idea no sea otra
estúpida mentira, quizá eso de pedir deseos a estrellas fugaces y que estos se hagan
realidad sea algo verdadero, tal vez y solo cometí un error… pedí el deseo a la
estrella equivocada.
Sea falso o no hay algo que es cierto y ahora es una realidad…
tú , tú ya no estás conmigo.

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