viernes, 21 de junio de 2013

Una estrella.

Recuerdo esa noche que estábamos contando estrellas, yo inventaba constelaciones y hacía figuritas con las estrellas más pequeñas, tú decías que todos en el mundo eran dueños de una estrella y que la mía era la más brillante y la más hermosa… Recuerdo que mientras jugabas con los rizos de mi cabello yo di un salto y te pedí que desearas algo señalándote la estrella fugaz que pasaba en ese instante,tú sonreíste, me besaste tiernamente y dijiste “No tengo deseos, no necesito nada mientras tú estés conmigo” te abracé por un largo rato y en tus brazos yo si pedí un deseo, le pedí a esa estrella fugaz que estuviéramos siempre juntos…
Ahora que ha pasado el tiempo y lo más cercano que estoy de ti es en aquella fotografía donde te beso la mejilla y tú te encuentras con los ojos cerrados, puedo decir que eso de pedir deseos a estrellas fugaces es solo otra tonta mentira más, algo que se inventan los adultos para engañar a los niños… mentiras, mentiras y más mentiras ¡como las odio!
 Sin embargo por mi “dualidad” por llamarlo de una manera,  tengo  la posibilidad de que esa idea no sea otra estúpida mentira, quizá eso de pedir deseos a estrellas fugaces y que estos se hagan realidad sea algo verdadero, tal vez y solo cometí un error… pedí el deseo a la estrella equivocada.

Sea falso o no hay algo que es cierto y ahora es una realidad… tú , tú ya no estás conmigo.

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