lunes, 24 de junio de 2013

Te escribo.

A veces me gusta escribir sobre ti y pensar que lo lees, ya no es tan fácil como antes porque la distancia y el tiempo han hecho de la suyas, sin embargo solo es cuestión de cerrar los ojos y recordar para que así el mundo se detenga y me acuerde hasta de tu más diminuta peca. Escribo sobre ti porque ya estoy cansada de escribirle a la soledad, a la tristeza y al olvido. Hay noches que te extraño como nunca, hay otras que apenas te recuerdo y es que no me gusta extrañarte porque sé que nuestros caminos ya tornaron rumbos diferentes. El tiempo sana las heridas pero como sabes, toda herida deja cicatriz y a pesar de todo puedo decir con seguridad que eres la cicatriz más bonita. Te sueño en ocasiones y en otras es inevitable no sonreír cuando escucho una de esas canciones que decíamos eran nuestras, es inevitable no esbozar una sonrisa al sentir tu perfume pasar fugazmente en cualquiera, al toparme con unos de mis cuadernos de hace mucho y leer nuestros nombres encerrados en un corazón en la última página. Pensar que después de tantos “Por siempre” hoy ya ni un “¿cómo estás?” Espero que estés bien y ojalá algún día ames a alguien de la forma como yo te amé.
Te quise ayer, te quiero hoy, te querré mañana y me guste o no yo a ti ni con Alzheimer te olvido.  


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