"Llámele cada cinco minutos y cuelgue. Insista en recordarla, no haga caso de que el tiempo es un buen consejero y la distancia mata. Imprima en cada nota su pasión abrasante con unas gotas de channel, envìelas. Cinco cartas de amor diarias (aunque sean ridículas) sazonadas por la inhóspita soledad y los días que ya no estará con ella se antojan en esta receta. Ronde su esquina, pase tres veces por su casa antes de la merienda; retenga en su corazón lo que más le duela y después métalo en un frasco de conservas. Finja con tremenda seriedad su suicidio y argumente a su favor que vive en un país con alto índice en desempleo. Limítese a no limitar su devoción, es más, constrúyale un santuario y dedíquele un mural en chabacano. Confíele que ella es su único sueño. Póngase borracho y desde garibaldi tome el móvil para dedicarle un “cielo rojo”, un “como un duende”, un “sabes una cosa”. Mencione que huye del mundo como huye de sí mismo porque está incompleto. Beba más de siete rones y atrévase a tocarle las piernas. Escriba su nombre en los árboles, en los muros de su cárcel, en la negrura. Tomela de la mano para invitarla al tango que Gardel cantó para ciertas ocasiones. Murmure con instantes las palabras que enmudecieron cuando ella lo contemplaba. Asegúrese de no ser visto al llorar para que nadie diga que es usted un chantajista. Siéntase desesperado de no tener sus manos porque seguramente otro las tiene entre las suyas. Brinde como cada noche por ella, en un círculo concentrico y eterno. Vuele, suéñela, añórela, nostálgiela; viva de los pasos que camina, de los lugares que no conocieron, de las veredas largamente recorridas.Grite que miran el mismo sol y son mojados por la idéntica lluvia. Sature su correo. Lance una tesis sobre las gotas resbalando por su cuerpo. Mírela descalza, Contémplela indecisa (mientras usted se muere por abrazarla por besarla por tocarla por contarle al oído eso que usted le cuenta a la poesìa). Tóquela donde antes estuvo. Detenga los segundos que recuerda. Conspire contra el destino. Haga caso omiso de los espectaculares. Deletree centímetro a centímetro sus labios; encuéntrela de casualidad. Olvídese de Dios y la suerte. Huélala, Transpírela. Escuche su respirar mientras duerme. Vigile su andar profundo sobre el pasto y sobre el asfalto porque unas huellas así, ya no se borran. Repita las llamadas y cuelgue. Mecanografíe sus formas. Ingiérala en la vigilia. Siéntala, vívala, extráñela. Ámela, ámela.Indispóngase si eso lo hace feliz y no se olvide de cierta cosa: usted ya no podrá olvidarla..."

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