Recuerdo tanto la primera carta de amor que escribí. Fue a los 16 años, la escribí en una clase de biología donde la profesora jamás llegó, la escribí en una hoja decorada con flores pero que aun así no me pareció suficiente y la llené de docenas de "stickers" cursis.
No sabía sobre que escribirle, no sabía con certeza si éramos algo. Solo sé que sentía la necesidad de entregarle una hoja de papel donde describiera que él era la persona más rara y por ende más increíble que yo había conocido, que amaba su corte de cabello y sus ojos café maravilla, que me parecía el chico más guapo de todo el colegio, que me encantaba el misterio y la soledad que lo rodeaba, quería explicarle el porqué de mi corazón se volvía loco cada vez que lo veía pero es que… yo tampoco lo sabía, quise contarle que me sentía la mujer más afortunada porque él se había cruzado en mi camino, que me encantaba molestarlo y hacerlo sonrojar, quise escribirle que todo eso era una locura pero que no me importaba en lo absoluto porque no me consideraba una persona cuerda, tenía la intención de escribirle el pedazo de una de mis canciones favoritas:“Todo lo que necesites solo yo lo puedo dar, todo lo que tú quieras yo lo tengo. Necesitas un abrigo entre mis brazos estará, necesitas un camino yo lo pinto.” pero no pude, pensé que él pensaría que yo estaba desesperada. Pensé en poner su nombre como título y escribir todas las razones porque él me parecía el hombre más genial e interesante, que amaba su gusto musical y porque no era como otros tontos que solo pensaban en fiestas, tener amigos y encajar con el resto… yo quería que él supiera que amé su extrañeza y su personalidad diferente a la de todos desde la primera vez que hablamos. Pero…no fui capaz, las palabras simplemente se quedaban en el aire, timidez y una mezcla de emociones que nunca había sentido me invadieron, ahí debí saber que ese era el primer síntoma de algo, algo que se hace llamar amor… pero no lo creía o más bien no quise aceptarlo.
Como quedé muda y el tiempo se agotaba, solo se me ocurrió dos palabras, el par de palabras más sinceras y reales que haya escrito en toda mi vida.
La primera carta de amor que hice solo decía “TE QUIERO” lo que él nunca se enteró es que detrás de ese “te quiero” yo le entregué el primer y más grande pedazo de mi corazón, corazón que tarde o temprano yo sabía muy bien iba a terminar completo en sus bonitas manos.

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