"El otro día encontré mi corazón, lo revisé y ya no tenía nada. Nada. Me sentí tan triste como cuando ya no se tienen colores en la cartuchera y ya no hace falta tener cartuchera."
"—Yo quiero estar contigo toda una eternidad —dije sin convicción. —Pero… yo no, ¿Es que acaso no entiendes que no quiero estar contigo por “siempre”? — respondía apenada. —Bueno, “nunca” también es una eternidad. "
"Y entonces se lo expliqué, poniéndole de ejemplo cuando uno presta el lápiz en el colegio y al final de la clase no sabes nada sobre el. Le expliqué que así a veces pasa con el corazón."
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