"¿Por qué tendremos para todo tanta prisa? ¿No es terrible? Cada vez más. Nos impacientamos en las colas, nos explicamos las cosas con urgencia, ni nos paramos para dar la hora cuando nos la preguntan por la calle: miramos el reloj sin dejar de andar y soltamos la información a unos cuantos metros de allí. Habría que experimentar la prisa con unas muletas, con una silla de ruedas, con un no tener adónde ir. ¿Se da cuenta? El mundo es un mundo inhóspito sin ella. Porque con ella yo no tenía ninguna necesidad de preguntarle la hora a nadie. Es más ni siquiera usaba reloj."

No hay comentarios:
Publicar un comentario