"A mí nadie me protege de las paredes vacías. De las chinchetas en el suelo de alquiler, de una habitación de alquiler, de una vida cara de alquiler que mis pulmones no soportan. No trato de dar pena: procuro dar asco. No trato la belleza: procuro mi delirio. No trato la juventud: comprendo lo infantil de mis facciones. Mi desánimo. Mis ganas de llorar. Nunca me levantaría de esta cama. Comería aquí. Defecaría justo aquí. Haría el amor bajo el colchón. Así. Con estos ojos. Así. La mañana es perversa con su luz. Nadie protege mi diario desprotegido. Mi vida desprotegida, que, lo sé, a veces ni siquiera se parece a ésta que prometo."

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