lunes, 13 de mayo de 2013

Vaya, si que estaba loca de amor.

El daño que me haces ahoga, asfixia  quema, punza, corta y tortura como una máquina de sufrimiento para mi alma.. esa misma que intenta sanar con medicamentos y a punta de pastillas.
Me siento cada vez más muerta, más marchita...
Como un cadáver que deambula por los más tristes silencios en un limbo desatado por la indiferencia, buscando motivos para que el músculo de sangre siga bombeando, buscando ilusiones para dejar de sentir esta navaja en mis venas.
Trozos de alegría llegan a mí cuando recuerdo tu voz, tu cuerpo, tu alma, cuando te hallo en cualquier espejismo, buscando lo absurdo de encontrarte con una rosa en tus manos dispuesto a entregarme tu alma como yo lo hice, a entregarte totalmente, a darme un beso con tus delicados y perfectos labios que siempre han sabido como hacer temblar mis rodillas.
Y estoy aquí una vez más encerrada, disimulando mi amarga tristeza, escuchando canciones que me recuerdan lo tonta que soy al permitir que te fueras de mi lado, dijiste cosas crueles y me dolió como si retorcieran mi alma, la arrojaran a un precipicio y  en  el fondo hubiera una piscina de ácido con suelo de agujas afiladas.. duele ¡maldita sea! como duele que tu mente se inunde de pensamientos falsos hacía mí, yo te amé por lo que eras y lo sigo haciendo. Te amé desde la primera vez que me dijiste "te amo"  te amé aun sin importar que eras algo pequeño para mí.. pero nunca lo entendiste, siempre dejándote llevar por palabras mal dichas.. ¿sabes? recuerdo tu rostro sonriendo después de cada beso, recuerdo tus ojos.. perdón los míos, mis ojos no pueden más.......

Carta nunca entregada y nunca terminada, escrita en mi habitación después de una larga espera donde él llegó dos horas más tarde.



No hay comentarios:

Publicar un comentario