Es que en la tripa, toda llena de malas cosas se me ha atascado una idea recalcitrante. Salgo a fumar, después de perderme un poco en tus líneas, igual yo fumo por cualquier cosa, porque el humo es de las pocas cosas que me calman, y si no me calmo seguido ¡Dios! terminaré debajo de un bus, o con la cabeza llena de plomo.
De noche, así con el cielo todo roto, todo nuboso, todo triste, todo vuelto mierda, te imagino. Cómo será la voz, el tono de los ojos, el color de los labios, el número de pecas, el tono del pelo, el olor, si el olor… la música, la formas, los tenis, las camisas, los sacos, las chaquetas. Esas cosas que están detrás de esa tristeza, contagiosa que tú tienes y que tengo yo también dentro, que sin que me conozcas (¿importa?) cargo como si fuera mía, por el simple, pero intimo hecho de haberte leído. Me has corrompido, o será que ya estaba yo tan corroído que logré, triste señorita de hondas palabras, identificarme tanto contigo, que anhelo con ansia y afán poder hablarte, y escucharte y si toca, ¿por qué no? Llorar con vos como por desgracia no lo hago hace mucho, como no lo he hecho nunca pues mi máquina de hacer lágrimas no sirve ni cuándo bostezo. Estoy dañado, me eche a perder."
Tuve que publicarlo, nadie nunca escribe para mí. Pero hoy lo hicieron, si... ¡Alguien escribió para mí!
Gracias Tornillo faltante... ¡mil gracias!
Gracias Tornillo faltante... ¡mil gracias!
No hay comentarios:
Publicar un comentario