No te enamores de un rostro porque cualquiera puede maquillarse y verse
bonita, no te enamores de un cuerpo porque
la medicina estética avanza y la superficialidad cada vez aumenta un poco más,
tampoco te enamores de un buen sexo porque
eso también lo hace cualquiera seguramente
lo aprendió de alguien más y posiblemente todos pueden aprender y menos de un
estatus social porque al y al fin y al cabo a la muerte no le importa eso.
Enamórate de aquellas pupilas que se dilaten al verte, enamórate
de esa sonrisa que se dibuje en el
rostro cuando te ve de lejos, enamórate de suspiros, de besos de buenas noches, de abrazos de
despedidas temporales y de escritos inesperados en tu cuaderno.
Enamórate del brillo de sus ojos , de como se sonroja cuando
te dice lo hermoso que eres, enamórate de esa que te haga reír a carcajadas y
seque tus lágrimas a besos.
Enamórate de unas manos que te acaricien bonito, de labios que te canten canciones de cuna, de
palabras suaves y mensajes a media noche.
Enamórate de esa que te haga el amor y no simplemente te
obsequie placer carnal, de susurros al oído diciéndote lo mucho que te ama, de
esa que juegue contigo bajo la lluvia y bajos los rayos del sol.
Enamórate de aquella que te deje dormir hasta tarde y te arregle
el cabello cada vez que vas a salir.
Y sobre todo enamórate de aquella chica que le importe una mierda
si estás gordo, flaco, enfermo, destrozado, loco, canoso, calvo, pálido, bronceado
y necio… si, enamórate de esa misma que
te haga sentir feliz, te haga ser mejor persona y te enseñe a volar si necesidad de despegar los zapatos
del suelo.

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