miércoles, 22 de mayo de 2013

Enamórate.


No te enamores de un rostro  porque cualquiera puede maquillarse y verse bonita, no te enamores de un cuerpo  porque la medicina estética avanza y la superficialidad cada vez aumenta un poco más, tampoco te enamores  de un buen sexo porque  eso también lo hace cualquiera seguramente lo aprendió de alguien más y posiblemente todos pueden aprender y menos de un estatus social porque al y al fin y al cabo a la muerte no le importa eso.
Enamórate de aquellas pupilas que se dilaten al verte, enamórate de esa sonrisa que se  dibuje en el rostro cuando te ve de lejos, enamórate de suspiros,  de besos de buenas noches, de abrazos de despedidas temporales y de escritos inesperados en tu cuaderno.
Enamórate del brillo de sus ojos , de como se sonroja cuando te dice lo hermoso que eres, enamórate de esa que te haga reír a carcajadas y seque tus lágrimas a besos.
Enamórate de unas manos que te acaricien bonito, de  labios que te canten canciones de cuna, de palabras suaves y mensajes a media noche.
Enamórate de esa que te haga el amor y no simplemente te obsequie placer carnal, de susurros al oído diciéndote lo mucho que te ama, de esa que juegue contigo bajo la lluvia y bajos los rayos del sol.
Enamórate de aquella que te deje dormir hasta tarde y te arregle el cabello cada vez que vas a salir.
Y sobre todo enamórate de aquella chica que le importe una mierda si estás gordo, flaco, enfermo, destrozado, loco, canoso, calvo, pálido, bronceado y necio… si, enamórate de esa misma  que te haga sentir feliz, te haga ser mejor persona y te enseñe a  volar si necesidad de despegar los zapatos del suelo.


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