"-Esta bien - dijo riéndose. Me puso la mano en la cabeza. Interrumpió la carcajada fingida y me miro con ojos de loca.
-Quiero que pienses en mi cada vez que le hagas el amor, quiero que pienses en mi cada noche antes de dormir y cada mañana al despertar; quiero que pienses en mi cuando te sientas solo, cuando trates de convencerte que puedes ser feliz con otra persona, cuando sonrías, cuando estés triste. Si algún día tienes un hijo quiero que imagines que es nuestro, que lo quieras como si hubiera salido de mi vientre. Si es niña llámala como alguna vez te dije. No quiero que vuelvas a enamorarte nunca, quiero estar en todos tus pensamientos desde hoy hasta el día del juicio final. ¿Que tal?
-Tienes razón, eres una perra maldita.
- Tu lo pediste, soy tu karma."

No hay comentarios:
Publicar un comentario