Tú estás allí esperando con una rosa azul, te ves un poco
más alto y con la mirada perdida, yo tengo mi cabello al natural, sé que te
gusta así y a simple vista se nota mi nerviosismo al intentar organizar mis
desordenados rizos, llegué un poco tarde porque en el camino me tropecé con
unos cuantos recuerdos dolorosos que estaban llenos de mentiras, te vi a lo
lejos y mi corazón quería salir corriendo a abrazarte y gritarte cuanto te había
extrañado todo este tiempo, pero lo contuve con un ligero golpecito en el
pecho.. y entonces allí estabas, te hacías el distraído pero sé muy bien que solo
fingías no haberme visto, por los nervios quizá o por ese tonto orgullo que
siempre te ha caracterizado, me empecé a acercar hasta quedar a pocos centímetros
de ti, lo único que se me ocurrió fue sonreírte y fue entonces cuando te lanzaste
a abrazarme y decirme entre lágrimas miles de cosas, lágrimas que se confundían
con las gotas de lluvia.. fue el abrazo más sincero, más tierno y más bonito..
en situaciones así es cuando mis funciones motoras se enloquecen y mis impulsos
me delatan, no sabía lo que estaba haciendo pero tampoco dude en detenerme, así
que busque tus manos con mis manos, me acerque mucho más a ti y en aquel momento en que te iba a besar
posiblemente como nunca lo había hecho ¡Puuum! Se escucho una voz.. –Despierta,
se te va a hacer tarde para ir a estudiar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario