"- El mundo es una porquería," él reaccionó :- ¡No,¡En el mundo ha muchas cosas lindas! Ella lo miró, quizá pensando en su pobreza, en su madre, en su soledad: ¡Todavía era capaz de encontrar maravillas en el mundo! Una sonrisa se superpuso a su primera expresión de ternura, haciéndola contraer, como un ácido sobre una piel muy delicada. - ¿Cuáles? - ¡Muchas! -exclamó él apretando una mano de ella sobre su pecho-. Esa música… un hombre como Vania… y sobre todo vos … vos… - Verdaderamente tendré que pensar que vos no has sobrepasado la infancia, pedazo de tarado. Se quedó un momento abstraída, tomó un poco de vodka y luego agregó: - Sí, claro, claro que tenés razón, en el mundo hay cosas hermosas… claro que las hay… Y entonces, dándose la vuelta hacia él, con acento amargo agregó: - Pero yo, yo soy una basura. ¿Me entendés? No te engañes sobre mí."

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