jueves, 10 de enero de 2013

Soledad y la compañía.

"No debo establecer diferencias entre la soledad y la compañía,
ambas son lo mismo percibido de manera diferente.
Nunca estoy solo, ya que siempre estoy con gente a mi
alrededor, a unos pocos metros de distancia o a miles de
kilómetros, en el mismo salón o en el mismo planeta.
Pero al mismo tiempo siempre estoy solo, porque nunca ninguna
persona llega a fusionarse con mi ser.
Estoy con todos y al mismo tiempo no estoy con nadie, ya que
soy parte del “todo”, pero por más que interactúe con alguien e
influyamos uno sobre el otro, siempre seremos seres
individuales, en ningún momento uno se adherirá al otro.
Cuando me aflija por la soledad en la cual me encuentro,
pensaré que siempre cuento con la presencia de mí mismo.
Debo valorar mi propia compañía antes de recibir la de otros,
para así no perderme por encontrar a alguien.
Caminaré conmigo a través de mi soledad que en realidad es
compañía, y cuando me encuentre acompañado recordaré que
siempre estoy solo.
No volveré a confundir compañía con cercanía y mucho menos
con felicidad, porque cometería el gran error de ver la soledad
como sinónima de tristeza.
Dejaré de considerar la compañía y la soledad como un objetivo
o algo a evitar, sino como momentos que la vida me ofrece; con
la misma disposición que acepte uno, aceptaré el otro. De esa
manera, nadie me engañará brindándome falsa compañía.
"


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