Ahora pienso que el mundo me mintió. El amor no es para siempre, pero siempre parece corto. La soledad no mata, pero lastima. El terror no ataca, pero su silencio aterra. El querer no es malo, pero querer cuando se requiere amor, eso sí lastima, mata de forma indirecta, debilita, propicia sentimientos escondidos que nunca quisieron salir. Y es silencioso, y su silencio se escucha tanto, que deja sordo.

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