Los que tenemos frío de verdad,
los que estamos solos por todas partes,
los sin nadie.
Los que no pueden dejar de destruirse,
ésos no importan, no valen nada, nada,
que de una vez se vayan, que se mueran pronto.
A ver si es cierto: muérete.
¡Muérete, Jaime, Muérete!
Jaime Sabines

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