Una lagrima cayó de tus ojos negros, deslizándose lentamente por tu mejilla.
Nada me había roto tanto el alma como verte de esta manera.
Un sentimiento extraño surgió en mi pecho acompañado de dolor.
Ese dolor aplastó mis pulmones haciéndome imposible la tarea de respirar, sentía como cada pedazo de mi desgarrado corazón, se caía formando un vacío.
Te rehusaste a ver mi mirada, te rehusaste a darme una explicación y mi mente solo pudo encontrar una posibilidad;Que yo había sido la culpable de tu sufrimiento.

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