No dejo de escribirte, aunque nunca lo leerás, es importante expresarte, tan siquiera de esta manera, lo que no me atrevo a decirte. Extraño tus brazos, tus caricias y tus labios, y no sabes cuanto lo odio, después de tantas vidas, es increíble como nos destruimos de tantas maneras y siempre uno ha de sangrar mas que el otro. Y, como siempre, dejando nuestra historia inconclusa...

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