Oh.
"No, no me pida que lo olvide, usted cree que es tan sencillo como hervir el agua o hacer los huevos fritos. Hasta hervir la leche sin que se me derrame al mínimo despiste, es más sencillo. Si aún no olvido el dolor de las vacunas, de los raspones en las rodillas, de la caída de los dientes, de los pellizcos en preescolar: dolores tan complejos, dolores tan cándidos, cómo pretende que lo olvide a usted: un dolor más inicuo que la propia palabra."
No hay comentarios:
Publicar un comentario