Llorar tanto que te duela el alma... llorar como si fuese la última vez, sabiendo que cada día que pasa se renueva el dolor, y vuelves a caer en la angustia como si fuese ayer. No hay nada más doloroso que el desamor, pero acompañado de engañarte a ti mismo teniendo esperanza de que las cosas van a cambiar, suele ser letal.

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