"No
es como si ella pensara que llorar fuese malo, incluso ofrecía su hombro cuando
era necesario. Sin embargo, no podía dejar de creer que aquella era una
debilidad demasiado humana para ella, tanta fragilidad y sensibilidad en una
sola especie, le producía algo de desconcierto. Ella siempre quiso verse más
fuerte, más difícil de derrotar, más como ella y no como las otras. Pues estaba
segura que la mejor arma de una mujer eran sus lágrimas y ella no quería caer
en los brazos de un hombre como la víctima, ella deseaba demostrar que nadie
podía pasar a llevarla; pero como todo, aquella pena disfrazada se fue
acumulando, gota por gota, comenzaron con el llenado del vaso"

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