martes, 20 de noviembre de 2012

Crusi II

Te entiendo. Entiendo el dolor que me causaste, pero aún así con cada lágrima que derramé, deseo proponer un brindis, para que seas feliz, para que encuentres un corazón que quieras proteger, que lo cuides, porque al final, cuando ese corazón se vaya, cuando ese corazón no quiera latir por el tuyo, entenderás, por fin, aquel dolor en el pecho, aquella lágrima sin razón, aquel maldito recuerdo, aquella falsa ilusión, entonces, entenderás como estuve yo.


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