Es la pelea constante entre ser fuerte, ser independiente, ser capaz, pero él ha logrado transformar y moldear mi vida de tal manera que mi rutina no sigue si mi relación no está bien.
Pero aunque yo llore, sufra, me lamente, me deprima, ruegue….nada cambia. Él sigue con su indiferencia y su orgullo, y las palabras y sentimientos que expresa cuando estamos bien simplemente desvanecen.
Y me da rabia, me da ira, me da impotencia que siempre termine siendo yo quien vaya detrás de él, como si tuviera que rogar el amor que el jura que me quiere dar. ¿No se supone que me amaba con todo su corazón, que no puede vivir sin mi, que soy la persona que lo hago más feliz en éste mundo? ¿Dónde queda eso? ¿Allá? ¿Enterrado?
Tomar mi amor por sentado es un amor, pero probablemente él tenga razón porque no es que yo le de la oportunidad de extrañarme. Yo nunca hago eso. Me da pánico, me da miedo. ¿Qué tal que se acostumbre a estar solo? ¿Que pasaría si encuentra refugio en otra persona? ¿Y si la vida sin mi es más fácil que la vida conmigo?
Soy una persona difícil, yo lo sé. Y probablemente cargar conmigo es algo mamón, y pesado, y a veces peso más de lo que doy ganado. Probablemente soy muy fácil de borrar, de olvidar, y mi autoestima no ha sido el más alto para creer que soy la mujer que él puede encontrar o la más bonita.
Pero de algo estoy segura: nadie lo ama más que lo que lo amo yo.
Y a veces eso parece que es mi propio castigo. Y él lo sabe. El problema es que yo no sé…no sé cuanto me amará él…
Pedir perdón no es fácil, yo lo sé, pero está dispuesto él a perder a quien dice ser “el amor de su vida” por un simple orgullo? No se da cuenta, acaso, que lo que hizo fue terrible?
La vida me pesa, y el corazón se me pone chiquito y arrugadito. Soy una pasa, no entiendo nada, no soy nada, no siento nada, pero a la vez siento todo.
Que mal estoy."

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