"..Pero a ti no te diré que estoy rota, por orgullo supongo.
Por simular el ser fuerte... aunque creo que tú me conoces demasiado bien como
para saber que siempre fui débil. Además, nunca me importó llorar en tus
brazos, ¿por qué ahora fingir algo que no soy? por qué no admitir que aún me
duele un poco todo esto, y que de vez en cuando, te echo de menos. ¿Por qué?
Que por qué... porque sé que nunca me dirás que tú también. Y si es que acaso
lo haces, si es que acaso después de como me has evitado, después de las cosas
que me has llegado a decir... me dijeras que tú también... me sonaría falso.
Como tus"ojalá que te vaya bien". Falso, simplemente falso. Y
ahora cada vez que alguien me dice"ojalá que te vaya bien" me
molesta. No quiero que pase lo mismo con el "te echo de
menos".
Todavía tengo que darte una respuesta a tú "¿cómo
estás?".
Intento convencerme a mí misma de que tal vez, son
solo inventos míos. Al fin y al cabo, es un simple "¿cómo
estás?", no tiene porque haber nada malo detrás. Tan solo una persona
que en una tarde de melancolía se acordó de mí... quizás haya encontrado una
carta que le escribí tiempo atrás, quizás haya visto alguna foto nuestra
juntos (si es que acaso conservó alguna...). Quizás no haya una mente retorcida preguntándome,
quizás sea su corazón el que pregunta por mí.
Por eso sigo ahí. Por eso no me he dado media vuelta y
sigo ahí. Porque sigues siendo tú.Quizás
no seamos los mismos nosotros... pero yo sigo siendo yo. Y tú sigues
siendo tú.
"Estoy bien" es lo único que me sale decirte. Me trago todo
el resto y te suelto esas dos palabras que ya por costumbre salen tras escuchar
aquella pregunta.
Sí, sí... ya lo sé. Suelto esas dos palabras y soy un
jarrón roto. ¿Pero qué más da? Tú ya no eres quien puede reconstruirme, ya no te importo, me dejaste atrás..
Y desde luego, tampoco te dejaré ser quien haga polvo mis pedazos."

No hay comentarios:
Publicar un comentario