-Pero por más que me esfuerzo por recuperar mi vida, no lo logro. Se me escapa de las manos, entre mis dedos. Quienes decían ser mis amigos, nunca en realidad lo fueron. Si no puedo confiar en ellos, ¿en quién puedo hacerlo?
Mis ojos han roto su relación con las lágrimas, y ellas se han marchado para no volver. Ahora -mis ojos- sufren su partida, y les duele… Les duele volver a ver el mundo de frente. No los culpo, quieren cerrarse, para no abrirse nunca más.
Lamentablemente, mis ojos son de voluntad débil, al igual que yo…

No hay comentarios:
Publicar un comentario