Lloré, porque
por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo, sin amigos, ni nadie a
quien recurrir cuando la soledad corta mis palabras y ahoga mi respiración,
gozando una dulce venganza de mis errores y tropiezos.Lloré, porque vivía cada
día sin vivirlo, creyéndome feliz, convenciéndome de que todo lo que hacía
estaba bien. Vivía sólo para entregar miradas, mis energías, mi vida en un
segundo y poder sonreír al creer que se quedarían solo por mí. Y lloré como
tantas otras veces, a escondidas, para no defraudar a nadie. Lloré, porque te
necesitaba más que nunca, más que siempre...

No hay comentarios:
Publicar un comentario