sábado, 20 de octubre de 2012

Más que nunca, más que siempre.


Lloré, porque por primera vez en mi vida me sentí realmente sin apoyo, sin amigos, ni nadie a quien recurrir cuando la soledad corta mis palabras y ahoga mi respiración, gozando una dulce venganza de mis errores y tropiezos.Lloré, porque vivía cada día sin vivirlo, creyéndome feliz, convenciéndome de que todo lo que hacía estaba bien. Vivía sólo para entregar miradas, mis energías, mi vida en un segundo y poder sonreír al creer que se quedarían solo por mí. Y lloré como tantas otras veces, a escondidas, para no defraudar a nadie. Lloré, porque te necesitaba más que nunca, más que siempre...


No hay comentarios:

Publicar un comentario