Un día me dijiste que no me dejarías por nada y así fué, me dejaste por nada.
Dios hace préstamos de personas para hacernos felices, tal vez algún día tengan que salir de nuestras vidas y aunque se nos haga drástica la forma, solamente Él sabe que es la única forma.
Todos nos acostumbramos a lo bueno y no pude evitar acostumbrarme a tus llamadas, a tus bromas, a tus mensajes, a cómo me contentabas el día con sólo ver tus ojos, al voltear a verte y sonreír porque me estabas mandando un besito. Supongo que solamente me queda resignarme a ser sólo un paréntesis en tu renglón. Debo agradecer que ahora aprecio la música de una manera diferente y que el corazón es más fuerte, aunque ya no es el mismo.
Y si, a mis días les hacen falta tus besitos en la frente, las risas en medio de la gente y sobre todo a afrontar lo que viniera, tomados de la mano.
Al contrario de lo que mucha gente evita, a mi me gusta recordar, aunque duela, porque eso me hace darme cuenta que el pasado existe, que tú exististe, que existimos, que alguna ves tu nombre y el mío fue un “nosotros” y me doy cuenta que aún siento.
Supongo que para nosotros no existia el futuro, pero si existieron recuerdos, risas, lágrimas. Esque tú y yo compartimos lágrimas, como la vez que platicamos hasta la madrugada en mi cama, solos tú y yo y nuestros corazones. Yo las sequé y te di dos besos, uno en cada ojo y te dije que yo sólo quería ver lágrimas de felicidad..
Lo que capáz y nunca voy a lograr entender es la manera en que te decidiste ir. Esa forma tan inexplicable. Si querías que me enojara contigo, que te odiara, no lo lograste, sólamente me decepcionaste. Hasta parece que no me conoces, yo no puedo odiar a alguien que en su momento me hizo la persona más feliz. Eso sería como arruinar su recuerdo.
Los días que pasamos juntos son días que no volverán, que no vamos a compartir con nadie más y que te los entregué a ti y tú me los entregaste a mi. Fuimos testigos uno del otro, de ése momento en nuestras vidas. Por eso yo no te quiero olvidar, yo te quiero superar.
Quiero escuchar tu nombre, toparte en la calle y sonreír y decir sin titubeos “ése que tú ves allá, él me hizo muy feliz”.
Ahora sólo seremos muchas llamadas sin hacer, muchos mensajes sin enviar y muchos recuerdos que en veces tendrán que acompañarse de un whisky.
Honestamente, espero que te vayas ido para ser feliz y no para después arrepentirte. Por favor, no te arrepientas, sería injusto para mi, porque sabes que me sería imposible decirte que no y no resistiría volver a verte partir.
Aquí se te recuerda, estés o no.
Deseo que tengas una vida tan bonita como tus ojos..

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