"Y te ves sola y destrozada, él ya no esta contigo, ya no te da la mano mientras te levantas, ya no está ahí para hacerte feliz. Y lo buscas y por cada rincón de tu habitación, buscando algún resto, algo que te diga que nada fue un sueño, que toda esa vida es tan real que pudiste palparla con tus labios ahora malheridos. Y ya no hay nada. Es increíble como una persona en unos minutos coge la maleta y se lleva una vida entera, miles de sentimientos, miles de esperanzas ahogadas en montones de desesperanza. Y sientes como algo te remueve, ves como te pierdes mientras él se va, con la manga te secas los restos de rímel que aún quedan sobre tus mejillas y con los ojos humedecidos te ves agachada vomitando los restos de una vida que estaba, y de la que ahora no queda nada. Solo quedaba de él un bote de perfume, su olor. Su presencia sin querer inunda toda la casa al abrirlo. Un recuerdo fugaz te hace percatarte de que las oportunidades hay que aprovecharlas, y que aunque algo se tuerza la esperanza siempre perdura.”

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